Lecciones de liderazgo del FC Barcelona


¿Qué pueden aprender otros equipos de alto rendimiento del Barça, de su estilo, su cultura, y su entrenador Luis Enrique? ¿Qué pueden hacer las empresas y sus líderes? Tim Leberecht lo explica en su artículo de LinkedIn.

De los 60 partidos que jugó el Barça la temporada pasada, ganó 50.
De los 60 partidos que jugó el Barça la temporada pasada, ganó 50.

FC Barcelona viene de golear 6-1 a la Roma en la Liga de Campeones, un torneo que conquistó junto con los títulos de la Liga BBVA y la Copa del Rey en una brillante temporada 2014-2015.

Ningún otro equipo de fútbol ha ganado el “trébol” dos veces. Para alcanzar esta notable hazaña, el Barcelona registró una racha sin precedentes.

De los 60 partidos que el Barça jugó esa temporada, ganó 50. Ningún equipo ha logrado este tipo de estadísticas. Mientras muchos se maravillan por estos números y el dominio del Barça en el campo, uno se pregunta acerca de los factores de tal consistente excepcionalidad.

¿Qué pueden aprender otros equipos de alto rendimiento del Barça, de su estilo, su cultura, y su entrenador Luis Enrique? ¿Qué pueden hacer las empresas y sus líderes para alcanzar tal nivel?

1. Guíe y déjese guiar.
Luis Enrique, exjugador del Barça, fue recibido con escepticismo cuando comenzó su trabajo como DT a principios de esta temporada. El Barça estaba en una mala racha y no había ganado ningún trofeo importante el año anterior. Después de dominar el fútbol europeo durante casi una década, el equipo parecía haber perdido su encanto. Y para Luis Enrique el año comenzó de mala manera, con rumores de una riña entre entrenador y jugadores, asuntos legales que asediaban al club, y otras distracciones extradeportivas. ¿Y qué hizo Luis Enrique? Tenía un plan y se enfocó en él.

Sin embargo, conforme avanzaba la temporada, el DT fue mejorando a la hora de ejecutar su plan. Se volvió más hábil en el manejo de los jugadores estrellas y sus grandes egos, y eso resultó ser un factor crucial. El machismo de “a mi modo o no hay modo” de sus primeros meses, tal vez basado en el temor de no ser respetado en el vestuario, dio lugar a un enfoque más relajado. Luis Enrique comenzó a guiar mientras era guiado, cediendo un poco de autoridad y control a cambio del apoyo y cohesión del equipo.

Estrellas como Neymar o Lionel Messi quieren expresarse sobre el terreno de juego y necesitan libertad para hacerlo. Son en definitiva activos más importantes para el club que el mismo entrenador y ellos son conscientes de su poder. Así que quizás Luis Enrique no tuvo otra opción cuando se dejó guiar por su tridente ofensivo de Messi, Neymar y Luis Suarez, quienes decidieron cambiar su posición por defecto en la delantera. Pero fue eficaz. Lo que es evidente en el deporte sirve también como un buen recordatorio para los líderes empresariales: al fin y al cabo, usted no está en el terreno de juego. Déjelos que jueguen.

2. Manténgase fiel a la filosofía (solo haz algunos ajustes)
Muchos líderes adolecen de sesgos de acción. Si los resultados, por lo general cada trimestre, no son los esperados, hay un apuro por cuestionar todo y promover cambios al por mayor. A menudo, esto se traduce en un curso en zigzag que es difícil de digerir para los empleados. “No podemos darnos el lujo de una cultura como ésta”, o “es agradable tener estos principios cuando los números son buenos” son el folclore típico de los directorios. Cuando las cosas se ponen difíciles, a menudo se sacrifican los ideales, valores y principios para adoptar acciones más “pragmáticas”.

El Barça no es ajeno a estas presiones. Hace poco más de un año, muchos dijeron que la dinastía del Barça había acabado y que su estilo de juego basado en la posesión (“tiki-taka”) era obsoleto. Sin embargo, los jugadores y su entrenador nunca se dejaron llevar por este comentario y sostuvieron que el estilo que algunos de ellos habían adoptado desde la propia cantera del Barça estaba tan arraigado en el ADN del club que era anatema el solo pensar en cambiar el estilo. Cuando llegó Luis Enrique, con valentía se abstuvo de poner en práctica la revolución que muchos habían impulsado. En cambio, mantuvo intacta la filosofía principal, integró nuevos jugadores en posiciones clave, y abordó algunas de las debilidades tácticas del equipo, por ejemplo, un pobre historial a la hora de defender en pelotas paradas o un mal uso de los contraataques.

El resultado fue una versión mejorada del Barça que poseía una flexibilidad más táctica, manteniendo y perfeccionando el estilo de la casa. La eficiencia, fuerza física y el pragmatismo eran herramientas nuevas en el repertorio del Barça, pero no como fines en sí, sino más bien como palancas para reforzar la esencia del Barça: poesía, alegría, y el “juego bonito”. Ganar por el solo hecho de ganar nunca fue la idea. Para los aficionados del Barça, ganar (o también perder) con distinción y clase siempre importó más que la mera colección de títulos. El hecho de ganar solo es importante como prueba de la supremacía del estilo del Barça.

 

Origen: Lecciones de liderazgo del FC Barcelona | Empleo y Management

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